Un año más tarde, en 1961 a raíz de la crisis en el campo mexicano se intensifica la migración. Llegan a la Ciudad de México miles de familias, vienen cargando sus pocas pertenencias en cajas de cartón y desde luego sus sueños. Hay un reacomodo social de amplísima importancia, la ciudad se viste de mil colores. También traen sus animales. El traslado es completo, puercos y gallinas inundan el paisaje del barrio. Es todo un colorido. Una de esas familias que se instala en la periferia del sur de la ciudad es la de los Zavala, que llegan de un distante poblado de la sierra hidalguense, del municipio de Huehuetla, que esta dedicado a la producción de café, una helada imprevista espanta a algunos campesinos y huyen del lugar. Su primera parada es Iztapalapa, en la colonia Granjas de San Antonio, muy cerca del cerro de la Estrella, donde se lleva a cabo la pasión de Jesús. Alquilan una cuarto redondo en una vecindad de la calle diez y avenida siete, pagan el alquiler con moneda de plata siete veinte por un año. Las malas condiciones de la vivienda los obliga a buscar otras alternativas.En Iztapalapa solo están seis meses, por suerte encuentran a una cuñada de Don Chemo que tenía un terreno en Tlalpan, y les ofrece que le cuiden un predio que conocían como "Tetlazapotitla" en la colonia Miguel Hidalgo. Sin mucho tramite hacen el trato y levantan un cuarto improvisado. A los tres hijos los apunta en la escuela primaria Adolfo López Mateos en las Granjas de San Antonio, y en esa colonia descubren con admiración un nuevo juego de pelota que nunca habían visto en su vida, pues frente a la vecindad había una cancha de futbol. Ese deporte les fascina a los adolescentes y se dan a la tarea de aprenderlo, para ello se ayudan de un bote pues no había para pelota. Una tarde otros niños los invitan a jugar y se hace la reta, en una de las jugadas, todos los jugadores le caen al portero y le rompen el brazo derecho, así termina la primera experiencia de la cascarita de futbol.
La familia sale con rumbo a Tlalpan en 1962, el jefe de la familia de campesino se convierte en albañil, él con ayuda de la imaginación hace sus cuartos de tabicón pegado con lodo y el techo de lámina de cartón, sus ayudantes son sus hijas, pues no hay para pagar la mano de obra. Desde su nuevo domicilio los muchachos salen corriendo a las seis de la mañana para llegar a la escuela a la hora estipulada. Bajaban corriendo acompañados de los obreros que iban a sus fábricas a laborar. Era un juego de niños hacer ese viaje, tomaban dos camiones uno desde San Fernando que agarraba por la calzada de tlalpan hasta Municipio Libre y de ahi el otro, para la escuela en las Granjas de San Antonio.
Para la fortuna de los Zavala no son los únicos en llegar al barrio, llegan desde diferentes lugares familias con el mismo propósito, encontrar una oportunidad de vida, así llegan desde Ciudad Juarez los Aguila, de San Luis de la Paz los Garcías, Catita y los chiruzas, Chanito y su familia, y la Familia de Gollo Jaramillo y tamién los Escalera, de Zacatecas; de Guadalajara los Gama; Manuel Velazco y su familia, Don Carlos y Doña Toña de Aguas Calientes; de Veracruz los Ochoa, Emilia y el cosquilloso y la familia de Ernestina Alarcón; Don Toño, "El Rojo" llega de Charcas Guanajuato; Irma que la conocían como la Sirena con su familia del estado de Michoacán, junto con la familia de los Chavéz Cordova y la de Don Trini Rodriguez, de Aniceto y Virginia y de Silvestre Rosales; Julia de Guerrero y con ella llega un ejercito de morenos, tambièn doña Chabe es de Acapulco y se instala en los lavaderos que se encontraban en la calle Sor Juana Inés de la Cruz; Los Xitle de Puebla, Don Timoteo con su mujer una negrita muy parecida a la mamá de Memin Pinguin de la historieta pone su taller de carpinteria en la calle Cuauhtemozinc sin que nadie supiera de donde llego; el señor Mares que hacía unas ricas donas y don Chuchito que trabajaba en la Liceo Tlalpan de Guanajuato, Don Valerio que fue de los primeros en llegar a la magueyera era chilango, Paco Martinez de la tierra caliente de Guerrero, La Familia de Lara de Aguas. El barrio tenía una excelente partera doña Simona mamá de Armando; de Tlaxco puebla Elsa Amador y sus hermanos. La provincia con su colorido se achilanga.
Para dar empleo en el barrio Don Ricardo del Aguila instala una casa de material y una fábrica de tabicón que maneja el Kinkong y Chanito; abre una paleteria Manuel Velazco el popotes; el médico pone su papeleria que trabaja Doña Amelia; La esposa de don Chucho y su hija ponen un puesto por las tardes de antojitos mexicanos; Javier abre su tienda con su hijo Roberto "El Cascarita"; La familia de los Rojo se convierten en los albañiles del barrio y se dedican a construir las modestas viviendas de los vecinos.
Ya hay personal suficiente para empezar a construir el campo de futbol, para lo cual se utiliza un predio sin dueño, que en parte se ocupaba para sembrar maìz y otra parte era una pequeña lomeria que los vecinos desaparecen con sus faenas diarias. Ahí se reunían el Tatos, la Negra, el Perro, el Barbas, el Corne, el Chorrin de la misma familia, los Quintero que conociamos como los burreros; el Chelillo y el Nano; el Magos y sus hermanos mayores, eran once hermanos varones, hijos del campeón; el FIlimón y el perico; Arturo y Samuel el pecas Olguin; el Cotorro; Elias y el Sami; El Richard; Paquito; Josè el abuelo; El Bofe; Los Chiruza; Los Aguila; el Mazatlán; Goyo Jaramillo; Roque y Andrés; Estorgio; el Ita; Manuel Gama; Javier el popotes; Jesús que le decían el Zacatecas, pero era de Sinaloa; Los Escalera; El Rebelde; Los Rojos; El Flaco del Aguila; Los Castañon. Había suficiente personal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario