jueves, 23 de agosto de 2012

LA ABUELA

La mañana del domingo en la casa del Memín, Guillermo y su hermano Inés apodado el Papallón, platican con su abuelita alrededor de una taza de café. Llegaron al barrio Xochitl en el año de 1963, primero llegaron a la vecindad de Don Maximino, abuelito de Elias y del Sami, en esa vecindad duran muy poco, pues su abuelita consigue que le rente Don Francisco Romero un predio en la "Magueyera", ahi levantan un cuarto de madera y lo techan con lamina de cartón, el Memín es apenas un adolescente de 14 años, pues nace en 1949 y su hermano Inés Armando, "El Papallón" tenía 13, y no tarda en recordar el lugar donde nació, el mero centro de Tlalpan, en la vecindad de los Aguerrebere, ubicada en el número dos de la calle de constitución, en lo que se conoce como los portales, en ese lugar se encontraban tres mueblerías, una de Don José García, otra de Manuel Obando y la de Evaristo y el hospital psiquiatrico Floresta, en lo que ahora es el parque Juana de Asbaje. También estaba el hospital La Vista en los terrenos que ocupan las instalaciones de la Universidad Pontificia .Tiene muy presente sus vivencias en la vecindad, mientras que la madre le recuerda las cosas materiales, las ordinarias cosas de todos los días, él sigue enfrascado en sus recuerdos, le pregunta a la abuelita de más cosas del ayer que ya no regresa, le dice del panteón que está en lo que ahora es el deportivo Morelos, ahí enterraban a los difuntos infieles, porque no eran católicos, por eso dicen que espantan en el deportivo.
Su abuelita se llamaba Angela Gómez Medina, de Xochimilco y su abuelito Inés Luna Serralde del mero barrio del Niño Jesús.
Su abuelita era una mujer sabia, él no sabe de donde sacaba tantas palabras, pero le impresionaba su inteligencia, le decia, uno debe saber. Para saber, uno debe aprender; y para aprender, uno debe hacer sacrificios. Esta es la cosa que tu ahora no entiendes, pero debes recordar, "El perro regresa a su vómito" y "Su deseo busca el que se desvía, y se entremete en todo negocio". Ten cuidado no te vayas a enredar en malos pasos". Siempre le recordaba que las malas compañias acarrean males, cuidate de juntarte con cualquiera, no andes perdiendo el tiempo.
Memín temprano tiene que incorporarse al trabajo y como no había muchas oportunidades, agarra el oficio de "Macuarro" pues se decía, así puedo meter la cuchara en todo lo que quiera. En ese oficio hubiera terminado sus días, pero le agarro la diabetis y lo obliga a cambiar de chamba, se traslada de nuevo a su lugar de origen, pero ahora lo hace de trabajador en la parroquia de San Agustín, en esa actividad tampoco dura mucho, vuelve a cambiar de oficio y agarra la jardineria en las instalaciones del centro comercial de Cuicuilco, en Inbursa. Ya de viejo le da por ser resandero, le gusta eso de los rezos, tiene sus libritos en los que se apoya. Recuerda una cosa curiosa, a raíz de que le encanta el baile, se hizo adicto a los salones de baile, de sabado a sabado se iba al California, Al Colonia, Al México, en ocasiones tenía que caminar desde portales pues se quedaba sin el pasaje del camión, pero eso no le importaba.
Su hermano Inés o el Papayón como todos lo conocían, era un chiquillo inquieto, pero muy ingenioso, le dió por aprender poesía y no era penoso, se subía a los camiones de pasajeros de primera a recitar los poemas que se había aprendido,"Mamá, soy Paquito no haré travesuras", O "Porque me quite del vicio". También le gustaba el futbol, su posición que más le atraía era ser portero, de su equipo favorito, "El Valladolid". No era buen portero pero se aventaba como el borras.
 El papallón prefiere irse con Chon y Pepe a trabajar en la panaderia de Insurgentes, llamada "EL Horno", su turno era el tercero, de noche, no tenía miedo, era muy aventado. Luego se pasa a la Danesa, en esas andaba cuando se le cruza un lloncito en el camino, le gusta el sabor y se apasiona, no solo lo aturdia también lo hacía alucinar, se daba sus viajes. No se perdió la experiencia de Avandaro, y muy jóven, una madrugada aparece muerto en un callejón del mismo barrio.
Su abuelita era una mujer muy trabajadora, vendía tacos en el portal del centro de Tlalpa, de ahi salian para cubrir los gastos. Su abuelito Inés pierde la vista desde muy jóven y el memin se convierte en su lazarillo.

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