Estos años son de paz. La Hidalgo no sufre ningún sobresalto. La comunidad era pacífica. Sus pobladores fueron fraguando su identidad tranquilamente. El Xochitl les ayuda a lograr un sentido de pertenencia, pues se volvió un punto de referencia para localizar la colonia. Ante la pregunta de personas externas de donde vives, la respuesta es, vivo cerca del Xochitl. Así rápidamente ubicaban el sitio del que hablaban los lugareños del lugar.
La vida cotidiana transcurria con cierta monotonía, de vez en vez, surgía algún conflicto, pero nada que pusiera en peligro la tranquilidad del barrio. Eran peiltos entre los barrios, derivados principalmente de la competencia entre los jóvenes por el fútbol.
Había pocos servicios públicos en la colonia, pero a los colonos no les ocasionaba grandes complicaciones, "a todo se acostumbra uno, menos a no comer" era el pensamiento común de la mayoría de vecinos. El agua se tomaba de los hidrantes que estaban localizados en las esquinas de algunas calles, todavía sobrevive una en la esquina de Leona Vicario, cerca del Xochitl. Algunos vecinos, que eran priviligiados, tenían burros para acarrear el vital líquido, los menos afortunados usaban el aguantador, un palo que en los extremos tenían cadenas o lazos para llevar en botes el agua para sus necesidades diarias. Cuando escaseaba el agua, en tiempos de estiaje, los vecinos acudían o bien a la Fama o a la Peña, pues ahí habia llaves para el agua y nunca faltaba. A la Fama le llegaba el líquido directamente de las Fuentes Brotantes y la Peña tenía su propio manantial. La mayoría de las calles eran de tierra sin drenaje, lo cual ocasionaba que se hicieran charcos y para evitarlos los vecinos hacían sus fosas septicas para sus propias necesidades fisiologicas, por tanto los excrementos iban a parar a los mantos freáticos, contaminándolos..
Las fiestas eran frecuentes, la del 15 de Septiembre era la tradicional de la colonia, que se realizaba en el mercado de esquina de Michoacán y Corregidora. La comunidad contaba con su comisión de las fiestas de la Independencia, era la encargada de organizar los bailes, los juegos mecánicos, el castillo; y quienes se encargaban de la lucha libre eran Antonio Porras, Isidro Cruz, la Cotorra, y Don Tanis y no podía faltar el torneo de futbol en el Xochit organizado por Paquito.
No eran las únicas fiestas en las que participaban los vecinos, también asistian a la de la Peña Pobre el fin de año y la de la Fama el ocho de Diciembre, día de la Purísima Concepción. Para esas fiestas se contrataban los mejores grupos musicales del momento, Los Tempers, El Clan Waiquiqui, La Orquesta del Chamaco Flores y las internacionales Sonora Santanera y Pablo Beltrán Ruiz. Los obreros echaban la casa por la ventana, pues se trataba del Santo Patrono y no le podían fallar. Era un asunto de prestigio. Las comisiones se daban a la tarea de poner su mejor desempeño. Los castillos pirotécnicos tenían que ser de los mejores espectáculos de la fiesta, tampoco faltaban la Casa Embrujada, De Los Espejos, La mujer que había nacido con alguna deformación, pero eran una gran atracción para la feria, los juegos mecanicos, los lectores de la suerte, "el donde quedo la bolita", era otro juego que no podía faltar, aunque estaba prohibido, la loteria y desde luego, las chelas no podían faltar, pues sin muerto no se ponía buena la fiesta. Era el pan de cada día y eran los mejores momentos que vivía la comunidad, al extremo que se transformaba, la mayoría vestía sus mejores galas. En esos encuentros festivos la comunidad reunida vivió sus mejores momentos, para muchos fueron días inolvidables. El Relampagos, Los Piratas de Celulosa o la Fama según la festividad en turno invitaban a los mejoeres equipos al torneo de futbol organizado para las fiestas.
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