PODER
CIUDADANO
El propósito
de esta entrega tiene la firme intención de cooperar para crear las
condiciones que posibiliten la armonía en nuestra comunidad y
facilite la reproducción de la vida, tomando en cuenta todas las
voces, sin excluir a nadie, todos nos necesitamos, pues somos
personas con derechos consagrados en las normas jurídicas. Hemos
iniciado la interacción comunitaria a partir de reconocer aquello
que no nos gusta, y lo hacemos a través de la observación y el
análisis de la problemática. Una de las cosas que se repiten cada
vez con mayor frecuencia en el barrio Xóchitl es el asalto a mano
armada y a pleno luz del día a los automovilistas para despojarlos
de su vehículo particular sin que las autoridades hagan algo para
evitar este tipo de atropellos; también ha crecido la venta de
drogas en las inmediaciones del campo, no es un asunto menor, varios
jóvenes de la comunidad han caído en las garras de estos
delincuentes. El clima de violencia es alto en el barrio, se siente
en el aire, además hay un desorden que se evidencia en el abandono
en que está la comunidad. Son pocos los vecinos que acuden al
parque, el foro cultural está desierto y sucio. Un grupo de personas
nos hemos dado a la tarea de realizar festivales populares con la
intención de fomentar la convivencia vecinal. Cada uno pone su
granito de arena y cada quien se hace responsable de sus actos.
Nuestro interés es formar poder ciudadano.
Éstas
palabras son fuertes, no se dicen en público, se reservan para
espacios cerrados, pero la realidad de desesperanza obliga a crear el
instrumento que sirva a los intereses de los habitantes del barrio y
la ciudad. Los ciudadanos nos tenemos que organizar para defender
nuestro espacio.
Somos
seres sociales y políticos y tenemos necesidades que van más allá
del vestido, la alimentación y la vivienda, necesitamos de un
espacio de representación ciudadana, donde podamos reunirnos para
expresar nuestros sentimientos, analizar lo que sucede en el entorno
y lo más importante transformar lo que no nos gusta de nuestra
realidad.
En
el ámbito político no hay vacíos, todos los espacios se llenan.
Los vecinos descuidaron el
Xóchitl y llegaron personas que lo aprovecharon para realizar su
negocio. Los vemos y algunos los conocemos pero no estamos haciendo
lo suficiente o nada por cambiar esta situación. Nuestra omisión
también es una forma de participación. Estamos esperando que el
otro tome la iniciativa de rescate del Xóchitl.
El
tiempo transcurre y en unos días estaremos en el 2015, y empezarán
las campañas de los partidos políticos, ahora son más, ya son 10
los partidos que visitarán a los vecinos del Xóchitl y les
ofrecerán las perlas de la virgen y en los hechos les darán algunas
migajas, “Atole con el dedo”. Los partidos quieren parte del
botín de la comunidad y alcanzar la meta electoral que les impuso el
Instituto Nacional de Elecciones para seguir pegados a la ubre del
presupuesto.
Los
vecinos del Xóchitl conocemos nuestro entorno y estamos al pendiente
de la coyuntura que se avecina y que su punto de llegada será el 7
de junio de 2015, para no ser seducidos por el canto de la sirena, ya
iniciamos la organización, y nos estamos reuniendo los sábados a la
1 de la tarde en el Foro del Xóchitl, es un espacio plural, abierto,
autónomo, libre e independiente de cualquier partido político, le
hemos denominado “Consejo Comunitario de Barrios y Colonias
Cuicuilcas”. Todas y todos estamos invitados a ser parte de este
esfuerzo organizativo, estamos practicando la democracia
participativa. En las reuniones hacemos caso a la razón de la
realidad, el sentido común nos interpela con su sabiduría a través
de las voces sencillas de los vecinos. La verdad se dice de frente y
la palabra cobra vida en las acciones comunitarias, pues los hechos
dicen más que mil palabras.
Los
ojos y los oídos de la comunidad están al pendiente de lo que se
dice y como se dice, el lenguaje es fundamental, es inclusivo,
colectivo y solidario, no es individual, excluyente ni mezquino.
Todas las opiniones son bienvenidas, no se discrimina a nadie por su
posición social, racial, color, preferencia sexual, cultural o de
cualquier otra índole.
Partimos
de nuestra realidad, siempre lo vamos a estar insistiendo, hoy por
hoy quebrantada por la violencia, pero esa misma realidad nos
vincula, nos confronta, nos interpela y nos obliga a hacer algo
diferente, porque la apatía es cómplice, lo dice la sabiduría
popular “Es tan culpable el que mata la vaca, como el que le agarra
la pata”.
Por
cierto somos una comunidad con poder. En 1995 una supuesta dueña
escrituro el predio donde se encuentra el foro y deportivo Xóchitl,
y nunca pudo ni podrá tomar posesión del mismo. Ese hecho es un
claro indicador de que la comunidad tiene poder, y ahora que lo sabes
podemos ir más lejos, lograr que recobre la paz y la tranquilidad
del Xóchitl.
Una
acción que estamos haciendo es quitarle el freno de mano a la falta
de participación y para lograr que interactuemos a favor de la
comunidad fue preguntarnos que no me gusta de mi entorno, qué es lo
que quiero cambiar?. Ese fue el motor que detonó el deseo de volver
a participar. Empezamos con cosas inofensivas, sencillas, realizando
un festival popular, ese acto modesto llamó la atención de otros
vecinos que nos dijeron que buena honda ya hacía falta que alguien
tomara la iniciativa de provocar al otro. Ahora lo que se busca es
embellecer el rostro del Xóchitl, no es de un día para otro, mucho
tiempo lo dejamos al garete,
nos va a costar algo de tiempo ponerlo de manteles largos pero lo
vamos a lograr, por lo mismo estamos llamando a que lo hagamos entre
todos y todas, así pesa menos el muerto.
Claro
que para lograrlo, necesitamos romper la secuencia de los actos
bandálicos y encontrar los puntos de ruptura, pues la cadena se
rompe por lo más delgado. Tenemos que entender como se conformaron
las relaciones de los malos ciudadanos. Cuestionar que estamos
haciendo mal como comunidad para enmendar y corregir nuestros pasos,
pues nadie va a venir de afuera a arreglar nuestros asuntos. La
comunidad necesita despertar de su largo sueño y tomar consciencia
de su poder. Será un proceso que llevará tiempo, algunos se
sentirán que son victimas y que no los tomamos en cuenta, pero es un
pretexto, nadie sobra, todos nos necesitamos, hay que repetirlo las
veces que sean necesarias. El espacio es común, es tuyo y es mio, es
de todos. No hay nada que esconder, trabajamos a la luz del día. Por
ahora somos como esa gota de lluvia, que sola da pena, es débil, es
vulnerable, pero juntas forman un rio caudaloso, unidas son temibles,
pues se pueden convertir en un Tsunami.
Si
ahora somos un poder aunque estamos dispersos, imagínate cuando
estemos articulados, haremos la transformación de la que ahora solo
soñamos. Ya iniciamos y le estamos dando vida a la organización
comunitaria, primero un paso y luego otro y de repente será un
tropel que avanzará a pasos gigantes.
Hay
riesgos, siempre los hay, en todo proceso social nunca faltan las
víctimas. También habrá provocadores, algunos se presentaran de
manera inofensiva, trataran de dividir, otro riesgo es la corrupción,
no faltara algún malora que quiera comprar la voluntad de alguien.
Habrá amenazas, indirectas y provocaciones. De ahí nuestro lema:
“Vamos despacio, porque vamos lejos”.

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