México vive momentos de gran tensión social. Hay gran
descomposición del estado mexicano y se muestra en la gran irritación social
imperante en la sociedad. Hay un fracaso del modelo neoliberal vigente desde
los años ochenta. La violencia recorre las calles del territorio nacional. Las
evidencias están a la orden del día, son muchas y van sembrando cadáveres por
doquier. Los últimos acontecimientos de iguala, el pasado 26 de septiembre nos
colocan como país en la barbarie. Lo que se perpetro con los 43 muchachos normalistas
de Ayotzinapa, guerrero, fue un genocidio. Fueron víctimas del odio. Y ocurrió
con tanta saña, por parte de las siniestras fuerzas oscuras que los ojos del
mundo quedaron horrorizados por el grado de violencia de México. Por lo mismo,
no tardaron en levantar la voz de indignación para censurar al presidente que
mal gobierna México.
Lo que hicieron las fuerzas del desorden en iguala no
tiene nombre ni tiene perdón. Fue un acto diabólico perpetrado por las fuerzas satánicas.
El grito de dolor ya recorre el mundo y no va a parar con la licencia de
Aguirre.
La búsqueda de la justicia, verdad igualdad, libertad,
felicidad son los caminos que transitan las izquierdas, son millones las voces
que se levantan, desde el mar hasta el desierto, del valle a la montaña, de la
periferia al centro, son todos los colores y sabores. Es tanto el coraje des de
las izquierdas que anuncian un nuevo momento de insurgencia cívica. No van a
parar hasta ver en el suelo al presidente. El crimen de lesa humanidad puso al
descubierto quien mal gobierna México y son los poderes facticos quienes se han
encargado de encumbrar a parapetos, pero lo de iguala ya rebaso la violencia
institucionalizada. Fue la gota que derramo el vaso.
Iguala se recordara por los 43 normalistas cruelmente
desaparecidos, y el 26 de septiembre será la bandera que se enarbolara a raíz
de ese suceso, millones de seres humanos se aglutinaran en el movimiento 26 de
septiembre de iguala, M26SI. Le dará rostro y bandera de lucha a muchas de las
izquierdas ahora dispersas. En las grandes marchas ocurridas
en México y el mundo ya caminan los nuevos caminos de las izquierdas, más allá
de los partidos electoreros.
Son tiempos peligrosos, la violencia esta desatada,
las fuerzas oscuras se fueron preparando para tomar el poder. El resultado está
a la vista de todos, mayor miseria y una violencia generalizada.
Frente a ese panorama ya pocos, muy pocos creen en los políticos y en los partidos políticos. Hay cansancio y aburrimiento en la
forma tradicional de gobernar. Cada vez son menos los que aun apuestan a la vía electoral como mecanismo para
superar la desigualdad y la pobreza. La mayoría por ahora se limitan de participar,
se abstienen como una forma pasiva de protestar.
Al político no lo bajan de corrupto, lo catalogan como
un bandido con licencia. Los ciudadanos de a pie van a empezar a votar por sus
iguales, la candidaturas independientes serán novedad. A los otros ya los
conoce y desconfía de ellos. Los que votan por los candidatos de los partidos
son aquellos que están corporativizados y los que reciben las dadivas a cambio
de su voto. Esa es una realidad.
Siempre hay que mantener la mente fija en la estrella,
pero hay que advertir donde se ponen los pies, no sea que vayamos a dirigirlos
hacia algún abismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario